Pasado un tiempo desde el 28 de mayo, queremos echar la vista atrás y reflexionar sobre lo que conmemoramos ese día: el Día de la Higiene Menstrual.
Esta fecha no está elegida al azar. El mes de mayo es el quinto del año (representando los 5 días de duración promedio del periodo) y el día 28 simboliza el ciclo menstrual medio de 28 días.
El objetivo principal de este día es crear un mundo donde nadie se vea limitado por algo tan natural como menstruar. Sin embargo, la realidad actual nos demuestra que aún queda un largo camino por recorrer. Millones de personas se enfrentan diariamente a barreras invisibles:
Pobreza menstrual
A nivel mundial, 1 de cada 5 mujeres y niñas no tienen acceso a productos sanitarios básicos, lo que las obliga a pausar su vida diaria varios días al mes. En algunos países, esta cifra escala dramáticamente hasta el 65%. España no es una excepción: se estima que el 22% de las mujeres ha tenido dificultades para adquirir productos menstruales en algún momento de su vida.
El compromiso de IRISANA: En Irisana creemos firmemente que la salud menstrual es un derecho, no un privilegio. Por eso, colaboramos activamente con diversos programas de ONGs para combatir la pobreza menstrual, facilitando el acceso a productos reutilizables y seguros a personas en situación de vulnerabilidad.
Estigma social y mitos
Existen falsas creencias que siguen impidiendo la asistencia al trabajo o a la escuela. Aunque nos parezca increíble, en España 4 de cada 10 personas todavía consideran la menstruación un tema tabú.
Desinformación
Persiste una gran falta de educación sobre salud reproductiva y un acceso limitado a la asistencia médica especializada.
Infraestructuras inadecuadas
La falta de baños privados, agua limpia y jabón es una realidad. 1 de cada 4 mujeres no tuvo acceso a agua potable segura en 2024, un elemento indispensable para una menstruación digna. Además, no poder cambiarse con la frecuencia necesaria eleva drásticamente el riesgo de infecciones.
Una responsabilidad colectiva
El 66% de las personas menstruantes se ha visto obligada a interrumpir sus actividades diarias (trabajo, estudios, etc.) debido a malestares o a la falta de medios para gestionar el sangrado.
Por eso, es vital que las personas que no menstrúan también se conciencien e impliquen. La salud menstrual no es un problema individual; es una responsabilidad social.
Consejos para una salud menstrual consciente
Cuidar de ti y de tu ciclo es el primer paso para cambiar la narrativa:
- Sigue tu ciclo: Utiliza aplicaciones o un calendario físico. Conocer tus fases (folicular, ovulatoria, lútea y menstrual) te ayudará a entender mejor tus niveles de energía y tus estados de ánimo.
- Explora alternativas sostenibles: Si aún no las has probado, te invitamos a investigar sobre las copas menstruales, las bragas absorbentes o las compresas de tela. Son opciones mucho más respetuosas con el planeta y, a largo plazo, con tu bolsillo. Eso sí, asegúrate siempre de utilizar productos certificados y seguros, como los que desarrollamos en Irisana.
- Escucha a tu cuerpo: El dolor incapacitante no es normal. Si tu periodo te impide realizar tus actividades básicas, no lo dejes pasar y consulta con un profesional de la salud.
¿Cómo puedes ayudar tú hoy?
No necesitas ser una gran organización para marcar la diferencia. Pequeños gestos generan grandes cambios:
- Normaliza la conversación: Habla del periodo con naturalidad, sin usar eufemismos, bromas irónicas o comentarios que lo ridiculicen.
- Dona productos: Apoya a organizaciones locales que recojan productos de higiene menstrual para personas en riesgo de exclusión.
- Comparte información: Usa el altavoz de tus redes sociales para difundir datos reales, visibilizar el problema y desmitificar el ciclo.
La menstruación digna es, al mismo tiempo, un acto de amor propio y de justicia social. ¿Te unes a romper el tabú?