La mitad de la historia que nos ocultó la ciencia

Durante siglos, la medicina ha operado bajo una premisa silenciosa pero devastadora: el cuerpo masculino era el estándar y el femenino, simplemente una versión de este.

En el Día Mundial de la Salud Sexual, queremos hablarte de por qué hoy, en 2026, todavía estamos descubriendo cómo funciona la anatomía femenina. Como empresa comprometida con la salud íntima, creemos que el primer paso para el bienestar es la justicia histórica y científica.

El hombre como referencia y el vacío de datos

Hasta hace apenas tres décadas (1993), en muchos ensayos clínicos no era obligatorio incluir a mujeres. Se argumentaba que nuestros ciclos hormonales "ensuciaban" los datos. ¿El resultado? Una medicina diseñada por y para hombres, donde las dosis de fármacos y los síntomas de enfermedades se basaban en un estándar exclusivamente masculino.

Hemos vivido en un mundo que ignora sistemáticamente la salud de quienes menstrúan, dejando nuestra sexualidad y dolor en un territorio de sombras.

El sesgo que pone vidas en riesgo

Esta exclusión histórica no es solo una anécdota de laboratorio; tiene consecuencias físicas reales. Durante décadas, se nos enseñó que el síntoma universal de un infarto era un dolor agudo en el brazo izquierdo (el síntoma estándar masculino).

Sin embargo, la ciencia hoy reconoce que en las mujeres el infarto suele manifestarse con náuseas, fatiga extrema o dolor en la mandíbula; síntomas que, al no encajar en el "patrón", han causado miles de diagnósticos erróneos.

Incluso fuera de los hospitales, el mundo está diseñado a otra escala: los cinturones de seguridad de los coches se han probado históricamente con maniquíes basados en la fisonomía masculina. Esto explica por qué una mujer tiene un 47% más de probabilidades de sufrir lesiones graves en un accidente.

El caso de la Endometriosis: ¿Histeria o negligencia?

La endometriosis afecta a 1 de cada 10 mujeres en el mundo, pero el diagnóstico medio sigue tardando entre 7 y 10 años. Durante décadas, el sistema médico (liderado mayoritariamente por hombres hasta hace muy poco) despachaba este dolor crónico como "dolores de regla normales" o, peor aún, como una manifestación de la antigua y desacreditada "histeria".

Esta falta de investigación ha provocado que millones de mujeres vivan su salud sexual con dolor, pensando que es su destino biológico, simplemente porque la ciencia no consideró que nuestro dolor fuera una prioridad de estudio.

Las pioneras que cambiaron las reglas

A pesar de las barreras, siempre hubo mentes brillantes que se negaron a aceptar el silencio:

  • Trotula de Salerno (Siglo XI): Considerada la primera ginecóloga de la historia. Escribió textos revolucionarios sobre el parto y el control de la natalidad cuando la medicina era un terreno estrictamente masculino y religioso.
  • Helen O'Connell (1998): Sí, has leído bien la fecha. Fue todavía en 1998 cuando esta uróloga australiana describió por primera vez la anatomía completa y tridimensional del clítoris. Antes de ella, los libros de texto simplemente lo ignoraban o lo reducían a un pequeño punto.

Las nuevas referentes: Hoy, científicas y divulgadoras están reclamando el espacio, transformando la ginecología en una disciplina que no solo busca "curar", sino comprender la salud sexual como un pilar del bienestar humano.

Hacia una nueva era: El cuerpo femenino ya no es un misterio

Estamos viviendo un cambio de paradigma. La salud sexual femenina ya no se ve solo a través de la lente de la reproducción, sino como un sistema complejo que merece cuidado, placer y, sobre todo, estudio riguroso.

  • Estamos pasando de una medicina "paternalista" a una medicina participativa.
  • Estamos exigiendo materiales seguros y soluciones que respeten nuestra biomecánica.
  • Estamos rompiendo el tabú de la salud del suelo pélvico, tratándolo como lo que es: una parte esencial de nuestro core y nuestra vitalidad.

Nuestra postura en IRISANA

En IRISANA, nos sentimos herederas de la lucha de esas pioneras. Nuestra misión no es solo ofrecerte herramientas para tu bienestar, sino ser un altavoz de esta nueva cultura de salud. Una cultura donde no se nos ignore, donde el placer no sea un tabú y donde la ciencia se ponga, por fin, a nuestro servicio.

? La Biblioteca de la Resistencia: Lecturas para entender nuestro cuerpo

Si te has quedado con ganas de profundizar en la historia y la ciencia que se nos ha negado, estas son nuestras cuatro recomendaciones esenciales. Libros que no solo informan, sino que transforman la relación con nuestra propia salud:

  • "La mitad que sangra" (María Zuil Navarro y Antonio Villarreal): Una obra fundamental que analiza cómo la sociedad y la ciencia han ignorado la experiencia menstrual.
  • "La mujer invisible" (Caroline Criado Perez): Este libro es una radiografía escalofriante del sesgo de datos.
  • "La Biblia de la Vagina" (Dra. Jennifer Gunter): La Dra. Gunter desmantela con ciencia y mucho humor los mitos, las pseudociencias y los prejuicios que aún rodean a la salud vaginal y sexual.
  • "Tal como eres" (Emily Nagoski): Para entender la ciencia del placer desde una perspectiva neurocientífica y biológica. Nagoski explica por qué cada cuerpo es diferente y cómo el bienestar sexual está profundamente ligado a nuestra respuesta al estrés y al entorno.
"La ciencia no es neutral; es un reflejo de quién hace las preguntas. Es hora de que nosotras empecemos a hacerlas."
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